El impacto de la contaminación por plásticos, especialmente en forma de microplásticos, ha atraído la atención de los medios durante las últimas décadas. Su distribución generalizada y facilidad para interaccionar con multitud de organismos, especialmente a través de su ingestión, ha hecho cuestionarse su potencial impacto sobre los organismos marinos. El objetivo de la presente tesis es caracterizar la ingestión de plásticos en dos especies clave del Mar Mediterráneo, los crustáceos Aristeus antennatus y Nephrops norvegicus. Ambas especies, por su proximidad y estrecha relación con el fondo marino, donde supuestamente se acumulan los plásticos, así como un sistema digestivo de morfología compleja que facilitaría la retención de los plásticos, podrían estar experimentando unos niveles de exposición a los plásticos más elevados que la mayoría de organismos. Dado su elevado valor comercial y relevancia ecológica, es de especial interés analizar el potencial impacto de los microplásticos en ellas. En este estudio se describen con detalle los niveles de ingestión de plásticos, así como sus características, en ambas especies a lo largo de gradientes espaciales y temporales y se analiza su potencial impacto sobre el estado de salud de los organismos con una aproximación multidisciplinaria que utiliza diversos marcadores de salud, incluyendo índices de condición corporal, actividades enzimáticas y técnicas histológicas. En general, se observa que la ingestión de plásticos es un fenómeno común en ambas especies que se extiende hasta profundidades de 1870m en el caso de la gamba roja. En ambas especies, los plásticos identificados corresponden mayoritariamente a fibras sintéticas de dimensiones, colores y composiciones variadas, a pesar de que destacan en abundancia el poliéster, la poliamida y el acrílico, tres polímeros comunes en la industria textil. El análisis de la presencia y características de los plásticos del ambiente revelan un posible origen de los plásticos ingeridos en cigala en la columna de agua, mientras que en gamba se observan correlaciones entre la ingesta de plásticos y una dieta rica en presas endobentónicas que podría estar relacionada con una ingestión pasiva de los plásticos situados en el sedimento o bien una transferencia trófica. En todo caso, una vez ingeridos, los plásticos quedarían mayoritariamente retenidos en el estómago como sugiere el bajo número de fibras identificadas en los contenidos intestinales en comparación con los estomacales. Además de la morfología del digestivo, la formación de ovillos de fibras, observada en algunas localidades en hasta un tercio de la población, contribuiría a una mayor retención al aumentar el tamaño de los ítems ingeridos. Las comparativas espaciales y temporales ponen de relieve diferencias en la ingestión de plásticos que podrían estar relacionadas con los niveles de contaminación ambiental. Así por ejemplo, se identifica recurrentemente la zona próxima a Barcelona como una zona de elevada ingestión de plásticos. A nivel temporal en cambio, no habría diferencias destacadas en cuanto a niveles de abundancia, pero sí en la composición de polímeros, que podría estar relacionado con cambios en las tendencias de producción y uso. En general, los niveles de plásticos ingeridos no mostraron relación alguna con los índices de condición corporal, ni tampoco con los marcadores enzimáticos, con algunas excepciones particulares. No obstante, dada la ausencia de patrones generales, así como de alteraciones histopatológicas significativas potencialmente asociadas a un impacto de los plásticos se considera que los individuos, en términos generales, podrían ser capaces de hacer frente a los niveles de plásticos ingeridos observados. Por último, se discute el uso de la prevalencia de los ovillos como potencial indicadora de la ingestión de plásticos, lo que podría dar respuesta a la necesidad de indicadores asequibles para programas de monitoreo de la contaminación por plásticos.