El objetivo de esta tesis doctoral es estudiar la etiología microbiológica, el impacto de los virus respiratorios y diversos aspectos del tratamiento farmacológico de la neumonía adquirida en la comunidad (NAC) en nuestro entorno. Para ello, se han realizado cinco estudios, todos ellos publicados en revistas científicas.
El primer artículo analiza la etiología microbiológica y la evolución de pacientes ingresados con NAC en dos períodos separados por 10 años (2007-2008 y 2017-2018). Se incluyeron 452 pacientes en el primer período y 591 en el segundo. La única diferencia significativa en los aislamientos bacterianos fue una mayor proporción de Staphylococcus aureus en el segundo período (2,9% frente a 0,9%, p=0,026). Clínicamente, los pacientes del segundo período presentaron menos complicaciones sépticas: menos shock séptico (6,3% vs 15,5%), menos empiema complicado (3,6% vs 6,4%) y menos bacteriemia (9,6% vs 14,8%).
El segundo artículo evalúa el impacto de los virus respiratorios en la NAC en la era pre-COVID-19. Se incluyeron 590 pacientes, con aislamiento microbiológico en el 63,5%: 54,4% bacteriano y 20% viral. Al comparar pacientes con y sin infección vírica, no se observaron diferencias en características basales, aunque hubo una tendencia a mayor aislamiento de S. aureus (p=0,07) en los primeros. Estos pacientes presentaban con más frecuencia consolidaciones bilaterales, insuficiencia respiratoria y necesidad de ventilación mecánica invasiva (VMI).
El tercer estudio evalúa la eficacia en vida real de tratamientos cortos (7 días) frente a tratamientos más largos (8-10 días) en pacientes hospitalizados con NAC. Se incluyeron 602 pacientes: 277 en el grupo corto y 325 en el largo. Un análisis por propensión ajustó las diferencias basales, sin hallar diferencias significativas en mortalidad (OR 2,23; IC 95% 0,35-10,9; p=0,35) ni en reingresos (OR 0,90; IC 95% 0,38-2,09; p=0,79).
Los dos últimos artículos analizan el uso de tocilizumab en pacientes hospitalizados con neumonía por SARS-CoV-2. Ambos sugieren un posible beneficio al reducir la progresión de la enfermedad, especialmente en determinados subgrupos. El primero es un estudio observacional con 82 pacientes tratados con tocilizumab: a los 7 días, la mortalidad fue del 26,8%, con insuficiencia respiratoria en el 75,6% y SDRA en el 54,9%. El análisis de supervivencia mostró una tendencia a mayor mortalidad si el fármaco se administraba tras desarrollar SDRA, aunque esta diferencia no fue significativa tras ajustar por edad. El último artículo es un ensayo clínico aleatorizado con 62 pacientes (32 con tocilizumab, 30 con tratamiento estándar). Aunque el grupo tocilizumab presentó menor tasa combinada de mortalidad o VMI (12,9% vs 32,3%), la diferencia no fue estadísticamente significativa. En cuanto a seguridad, el 43,5% del grupo tocilizumab tuvo efectos adversos, ninguno grave.