Aproximación a una Teoría de la Afectividad

    Tesis doctoral: Tesina (TFM)

    Resumen

    La emoción es siempre social. Aunque desde el punto de vista mainstream, las emociones son la constancia y prueba irrefutable de que los individuos existen, y que son esgrimidas como la prueba empírica de que éstos son nuestras unidades de análisis, lo que tenemos entre manos cuando hablamos de emociones es la sociedad entera puesta en escena en formato persona. Esta necesaria sociabilidad de las emociones nos ayuda a entender que no es una simple casualidad el que las emociones adecuadas se correspondan a los valores dominantes de la sociedad. Alrededor de una muestra de emoción se consigue desplegar una intensa actividad social destinada a orientarla hacia lo más conveniente: reprimirla o fomentarla, pero siempre para mantener o cambiar una determinada relación social En nuestra sociedad, la emoción representa lo que el individuo ES con mayúsculas. La emoción es un proceso. Lo emocional no viene dado si no que se construye, y por ello, se puede construir a determinados sujetos como más emocionales para poder garantizar de esta forma que nunca podrán formar parte de los individuos de pleno derecho, sujetos como mujeres, niños y tercer mundo, presa fácil de las emociones y por lo tanto excluidos de la racionalidad y de la democracia de los individuos. Pero el hecho de que lo emocional funcione como dispositivo de control social también posibilita la transformación social. Las emociones son, en nuestra sociedad, los indicadores de la agencia, por ello la gente se apropia de las normas culturales, pero no de manera pasiva, reflexiona con el fin de resolver las contradicciones y producir inteligibilidad a medida que construye sus identidades. Los individuos reproducimos la estructura social porque tenemos libertad de acción y de emoción. La emoción es discursiva. Las emociones se hablan o se silencian, pero lo más remarcable es que existe un discurso sobre lo inefable en el caso de la afectividad. Las emociones se construyen precisamente en las narraciones, no preceden a las narraciones ni las suceden, pasan en el momento mismo de la conversación aunque esta discurra en silencio, porque el significado de dicho silencio ya lo hemos acordado lingüísticamente. Los ejes. Estas tres afirmaciones giran alrededor de dos ejes, mismos que aparecen a lo largo de toda la tesis y que al especificarse dan lugar a las tres afirmaciones. El primero es que las emociones son un dispositivo de control social y por lo tanto son un proceso de reproducción de la sociedad tal y como es conveniente hoy en día. Dado que en nuestra sociedad la configuración de las emociones las vincula al cuerpo, parece que el cuerpo deba ser el nuevo terreno de estudio, pero aquí se afirma que el cuerpo es absolutamente secundario. La afectividad tiene efectos corporales y depende del cuerpo para expresarse y en ello no se diferencia del discurso, pero ese 'algo más' que tiene aparte del lenguaje es pura y simplemente su característica de acción. Es su posibilidad de generar efectos inmediatos, de establecer a través de determinadas prácticas afectivas relaciones de poder. Que son más poderosas porque nos hemos olvidado de su origen social y las hemos colocado allá donde parece que nos gobiernan sin que nos demos cuenta y donde parece que reflejan la verdad del individuo: el cuerpo. Y sin duda, una de las maneras que ha resultado más eficaz para mantener y reproducir cuerpos con emociones individuales es el consumo. El segundo eje es el consumo. El consumo requiere emoción, requiere ser un acto de placer en sí mismo para que la economía no sea tan aburrida y no tenga que recurrir a los brutales métodos de la industrialización. Establecer las relaciones en términos de consumo deja muy claro que si queremos ver alguna relación entre nuestro interior y nuestro exterior hay que pagar por ello. Es la vía más fácil y amena de apropiación del mundo, incluso del propio cuerpo y de las propias emociones. El consumo de emociones y las emociones como consumo dan cuenta del proceso de creación y mantenimiento de nuestra sociedad actual. Psicosociología emocional. Estas afirmaciones y estos ejes, sugieren un punto de vista que se ha llamado psicosociología emocional a la que por el momento atañen dos quehaceres, el primero la ética y el segundo los intersticios. La primera porque en un espacio donde lo que predomina es el control y el consumo, los valores se encuentran en las emociones. Dentro de un proyecto ético ligado al construccionismo social, el objetivo de una teorización sobre las emociones es conseguir que la afectividad no sea reducida a estados abstractos y absolutos trascendentes a los individuos. De ahí la importancia de recuperarlas para el análisis psicosocial. Los segundos porque dada la firme creencia en la incontrolabilidad de las emociones, los individuos se ven impelidos a desplegar toda una serie de mecanismos de control, vigilancia, gestión y adecuación para sentir correctamente en todo momento. De ahí que la psicología social tenga un espacio de estudio en las grietas de la normalidad, estar allí cuando las expectativas no se cumplen y dar cuenta de estos "fallos" en el sistema. Apuntes metodológicos. El abordaje de las emociones requiere del análisis de la conversación para hacer explícito que es allí donde se construyen, donde se da significado a las situaciones y se las comienza a "sentir" como emociones, siempre de acuerdo con las exigencias del momento. Serviría para evidenciar una y otra vez que aquello que se siente como íntimo y privado es reconocible, equivalente y tremendamente frecuente en todos y cada uno de nosotros, pero no por universal si no por negociado. La emoción tiene un sujeto igual que lo tiene el discurso. En tanto que las emociones se usan y adquieren sentido por sus relaciones entre ellas, tienen un sujeto posicionado emocionalmente, con un lugar de pleno derecho en el entramado emocional. El sujeto que es producto de las palabras lo es también de las emociones. Pero también se requiere una pragmática de las emociones, puesto que la emoción se enuncia y que de hecho es una enunciación, deberíamos teorizar por qué las emociones sirven para hacer cosas, qué cosas se pueden hacer con ellas, qué realidades construyen, que tipo de sujetos crean o necesitan y como son las relaciones que se establecen entre ellas. Es importante cambiar las emociones, sentimientos, pasiones y otros afectos menores por el constructo afectividad, para dejar claro sin adjetivos que dicha afectividad es social.
    Fecha de lectura15 sept 1995
    Idioma originalEspañol
    SupervisorTomás Ibáñez Gracia (Director/a)

    Citar esto

    '