Resum
El periódico La Vanguardia del martes 3 de agosto de 1948 se hacía eco de la llegada a Barcelona, procedente de Madrid, del cardenal arzobispo de Toledo don Enrique Pla y Deniel. Acudió a recibirle al aeropuerto su sobrino, el presidente de la Caja de Pensiones y exalcalde de Barcelona Miquel Mateu y Pla. En la misma crónica se detallaba que el cardenal primado saldría “[…] al atardecer para Canpins [sic], donde permanecerá descansando por espacio de quince días en la finca de su sobrina Mercedes Mateu y Pla”1. Miquel y Mercedes Mateu, de quienes hablaremos con más detalle, eran hijos de Damià Mateu y Bisa, apodado Mateu dels ferros por su exitoso negocio de abastecimientos de materiales para la construcción y fundador de la empresa Hispano-Suiza. Es harto conocida, por otro lado, la obsesión de Damià Mateu por dejar cubiertas las necesidades de su familia, especialmente las de sus hijas, convirtiéndolas de facto en coleccionistas sobrevenidas2. Con este fin invirtió en una grandiosa colección de arte obtenida en muy pocos años, entre 1931 y 1935, acumulada en un almacén de su propiedad en el antiguo convento desamortizado de los Ángeles de Barcelona3. A modo de recordatorio de su afán, a su hija Josefa Mateu (1904-1952) le tocaron las pinturas románicas del Martirio de san Saturnino de la Seu d’Urgell, la Presentación del Niño en el Templo proveniente del retablo relicario de la catedral de Burgos o la Natividad de la Virgen del pintor cuatrocentista Pere Vall.
| Idioma original | Espanyol |
|---|---|
| Pàgines (de-a) | 64 |
| Nombre de pàgines | 77 |
| Revista | Goya |
| Número | 382 |
| Estat de la publicació | Publicada - d’abr. 2023 |
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